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Retratista que mira
Juan Eduardo Gehring, Berlín 2006.


Hay retratistas que no miran. Retratistas que miran y no perciben. Retratistas que miran y perciben, pero no escarban.Retratistas que miran, perciben, escarban, pero temen.
Retratistas que no pintan amigos. Retratistas que pintan adversarios por dinero y honores, pero no los perciben y no los escarban porque les temen.
Rosa Rovira mira y ve, percibe y escarba, escarba y no teme, no teme y destapa para que todos veamos. Rosa también pinta amigos, de frente y sin ocultamientos, porque para eso están los amigos: para ver de frente tanto la crítica como el elogio discreto y develador.
Como madre creadora, Rosa recorre la vida regalando hijos y convirtiendo a sus criaturas-creaturas en vástagos y testigos de lo que acaso serán. Con paciencia: mirada a mirada, trazo a trazo, montada en sus carretas de carbones y en sus veleros de acuarela. A veces, quitándoles a sus contemplados un gran peso de encima para ponérselo a un detalle muy digno, que en algún momento será com-prendido. La vida está allí, y Rosa Rovira la desenmascara.



Rosa Rovira, davant el món cruel
El Periódico, Barcelona, 24 de gener del 2001. Jose Maria Cadena.


M'imagino que Rosa Rovira, dibuxant, pintora i docent, argentina d'origen, contempla amb dolor la crueltat humana i que la denuncia a través de la lluita per la supervivència en el món animal i la visió irònica dels mites i de les faules.
El seu dibuix detallista, precís i eficaç en la descripció dels naufragis humans i la confortable vida de Jonàs al ventre de la balena, adquireix el sentit d'una gran il-lustració per a uns animals que no necessiten parlar per expressar-se. Crec que en un temps com el nostre on el dibuix compta poc i l'aquarel-la és vista com a activitat dibujística a l'abast de molts, el treball creatiu de Rosa Rovira ha de ser destacat.




Galería Magdalena Baxeras
Barcelona, 17 de enero de 2001. Por Aldo Galli.

Conocí a Rosa Rovira en Madrid el año pasado. Allí supe que era profesora de filosofía. El hecho me llamó la atención, porque estaba preparando una exposición que presentó en esa ciudad a los pocos días y se aprestaba a mostrar otra en Barcelona. No hay contradicción, la filosofía se vincula con el pensamiento pero también con las artes visuales, ya que ciertos artistas piensan en imágenes.
Ahora, de regreso, me muestra aproximadamente dos grupos de obras que expondrá en la galería de Magdalena Baxeras. Son, en parte, trabajos al agua que se alinean en la figuración; en parte, dibujos en los que la escala de los grises está lograda por una intrincada superposición y yuxtaposición de lineas.
Prevalecen en las acuarelas las atmósferas imaginarias creadas por una intención lírica que da salida a los sentimientos más que a las referencias directas de los animales a menudo extraños que los encarnan. No obstante, reconocemos algunos de los seres acuáticos que plasma con colores tenues. Hay desde un gran escualo del que podemos ver su interior, en el que hay un hombre, como en la ballena de Jonás, hasta peces, un saurio que se asoma subrepticiamente y un basilisco, al que comunmente se ubica entre las figuras legendarias, capaces de matar con la mirada. Después nos enteramos que también es un reptil ecuatoriano de color verde del tamaño de una iguana. El que ella pinta camina erguido . En suma, aunque hay una parte de realidad en lo que hace Rovira, abunda la fantasía que se deja llevar por endurecerlo todo. Por qué no. No es el suyo un trabajo documental.
Las imágenes tienen algo enrarecido que las envuelve en un clima intimista. No hay manera de encajarlas en algún "ismo", porque provienen de un espíritu independiente. Esto se puede afirmar también de los dibujos a tinta, en los que con los únicos recursos del plumín y del blanco y negro es capaz de poner en ejercicio la imaginación y la nostalgia de otros tiempos. Ambas están mas allá de lo predecible, como los juegos de niños que a veces hacen los grandes. Algo los acerca al mundo de la ilustración, concebida para poner en clima visualmente hechos o circunstancias interpretados, transcriptos y narrados como sueños cuyo protagonista es también el escenario, donde todo ocurre simultáneamente.




El País de Madrid
26 de enero de 2000. Por Juan Antonio Tinte.

...Las obras de Rosa Rovira en tinta sobre papel badean perfectas por un particular universo donde el silencio se hace ensordecedor. Son obras que parecen avanzar hacia el pensamiento de quien las observa con sinuosa premura y el agrado de saberse atrapado por un rigor pictórico que se organiza entre lo orgánico y lo surreal...



ROSA ROVIRA EN ATICA
La Prensa, Plástica, domingo 21 de marzo de 2010. Albino Dieguez Videla

El aura arquitectónica alentada por los Becher y su escuela –la de Düsseldorf- parece relacionarse con la producción actual de Rosa Rovira reunida en la muestra que ha llamado “Trama y urdimbre”, que alude al cuerpo y a la ropa que suele cubrirlo, ocasión perfecta para conocer a través de unos dibujos de trazo seguro, certero habría que decir, imágenes que proyectan en nuestros ojos nombres y paisajes humanos que pueden-deben leer- ser más como las páginas en blanco y negro y en color de un singular diario visual que como puros ejemplos descriptivos.

ROSA ROVIRA, TRAMA Y URDIMBRE
Buenos Aires cultural, abril 2010. Blas Vidal

Trama y urdimbre es el título que dispone Rosa Rovira para presentar sus trabajos en Atica. Son dibujos realizados con plumín con tinta china, urdidos, maquinados cautelosamente, tramados para la creación de una imagen que se convierte en argumento, y un argumento es una composición y una trama. Por eso, estos trabajos decimos que están urdidos, tramados y armados para producir el florecimiento (como el de los olivos) y su florecer es meritorio porque alcanza la avidez de la belleza, esa pasión por atestiguar y difundir los atributos del equilibrio, del bienestar. Sus tintas tienen la sencillez de los silencios de a dos, y cierto anhelo conceptual flota en algunas obras más que en otras, dotándolas de un aire fragmentario y críptico como los corredores del alma nuestra, en estos tiempos, y en los otros.
Sus trabajos reflejan, por su tratamiento, una disposición a decirnos mucho más, a que observemos su labor entusiasmados. Aspira a compartir.